grayscale photography of man sitting on grass field
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Yo llegué a la meditación de casualidad.

Hace algo más de 8 años, pasando una situación complicada o delicada den la vida, di a parar a una meditación dirigida de Ramiro Calle.

No puedo explicar lo que sentí en ese momento, pero si os digo, que algo me pasó en la cabeza que me llamó bastante la atención.

Por su puesto, como todos pensáis, en esta primera meditación, y eso que era dirigida, no conseguí desconectar, y cualquier parecido con la meditación, es anecdótico.

Pero como me llamó bastante la atención, a partir de ese momento, empecé a leer y buscar cosas sobre la meditación.

Intentaba meditar, pero me era realmente complicado, eso de intentar dejar la mente en blanco, y no pensar en nada, o fijarme en la respiración, era algo que no conseguía, y que incluso en ocasiones me estresaba.

La meditación ha de ser algo natural, no una obligación, algo que hagas por que quieres, por que realmente te encuentras identificado con ella, no por que sea una moda.

Lo que me llevó a entrar en la meditación, fue la filosofía que hay sobre el universo, la inmensidad que es todo lo que hay ahí fuera, y lo insignificantes que somos, y cómo somos capaces de creernos que somos lo más importante.

El poder relativizar sobre la vida, y lo que hay alrededor, si realmente esta vida que vivimos, o todo lo que tenemos alrededor es real o imaginado, fue lo que me ayudó a alcanzar el estado de meditación.

Por que meditar, no es meditar, meditar te lleva a la práctica de la meditación, y esta hace que alcances el estado meditativo.

Este estado, es un estado de armonía con todo lo que tienes alrededor, entiendes que todo lo que pasa tiene un sentido y un por qué, y que nada es agresivo contra ti, simplemente pasa, por que tenemos que aprender, y no debemos entrar ni en lucha ni en conflicto con los acontecimientos, simplemente interpretarlos y vivirlos.

Cada uno debe usar sus herramientas para introducirse en la meditación, a mi, por mi educación, me sirve el Padre Nuestro, es mi mantra, son mis palabras mágicas que me conectan con el universo, y que me hacen entrar en meditación.

Medito a diario, un par de veces al día, y entre 5 minutos y 15 minutos, si tengo más tiempo lo hago más tiempo, igual que si algún día no puedo, no lo hago, a lo mejor paso hasta alguna semana en la que no medito, pero en seguida vuelvo a ella.

No me estresa, meditar me gusta, y me hace sentirme bien, meditar es algo nuestro, innato, como el respirar y el comer, pero que lo hemos abandonado, y que deberíamos recuperarlo, por nosotros, y por las generaciones que vendrán.

No sabemos el futuro que nos depara, pero está claro, que la única forma de convertirnos en superhombres, y desarrollar todas nuestras capacidades, es dando pasos atrás, y volver a nuestros orígenes, volver a la meditación.

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