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La consecuencia más importante del confinamiento, de estar días y días en casa con una actividad prácticamente nula, es la atrofia muscular.

Tener un tono muscular en pacientes que tienen hemofilia, es fundamental, ya que este tono, es un elemento muy importante para evitar lesiones tanto musculares como articulares.

El disponer de un tono muscular hace que la función de este sea la correcta, y ayuda a estabilizar las articulaciones, evitando que cizalle la articulación, y por tanto que surjan sinovitis o hemartros.

Por tanto, esta atrofia muscular, pérdida de músculo normal y su transformación en tejido graso, hace que las posibilidades de tener hematomas musculares y lesiones articulares es mucho mayor que en condiciones normales.

¿Cómo debe ser la vuelta a la normalidad entonces?

Si no lo hemos hecho, deberíamos ponernos en casa unas rutinas de 15´ de ejercicio terapeútico, y a ser posible, realizarlo 2 o 3 veces cada día.

Esta rutina de ejercicio debe ser de movilidad articular la mitad del tiempo, empezando por tobillos, subiendo a rodillas, caderas, espalda, desde lumbares hasta el cuello, y terminando por los hombros, codos y muñecas.

Una vez terminada esta movilización activa articular, debemos fortalecer los músculos de la mejor forma posible, y en la que exista el menor riesgo.

Lo normal es buscar ejercicios lo más isométricos posibles, estos son en los que hay activación muscular pero con el mínimo recorrido articular, para que no sufran las articulaciones.

Para las piernas se podrían hacer “mini sentadillas” con poco recorrido articular, o hacerlo de forma isométrica apoyados en la pared.

Para el abdomen, las famosas planchas, pero de pocos segundos de duración.

Y para los brazos, ejercicios isométricos de empujar la pared, con una pared o columna, apoyando los brazos cerca del hombro, y trabajando todos los recorridos articulares.

Una vez hecha esta rutina, y ya que podemos hacer pequeños paseos, antes de hacer ninguna práctica deportiva, debemos pasear, y podemos hacerlo en tandas de 15´descansando 5´, y así somos capaces de caminar durante 45´pero introduciendo descansos.

Poco a poco ir subiendo los tiempos de caminar, hasta que seáis capaces de caminar durante 60´seguidos.

Una vez que hayamos visto que hemos superado esta fase, y que no aparecen dolores significativos, que vayan más allá de las agujetas, podemos empezar a hacer otras rutinas que hacíamos antes, pero empezando siempre de menos a más.

Por ejemplo, no se aconseja coger la bici el primer día, si no, 15 días después de haber empezado a caminar por la calle.

Os pongo unos enlaces donde podéis ver los ejercicios que os he comentado anteriormente para que los hagáis en casa.