Si estás empezando a sentir la llamada de la meditación es que es el momento de dar los primeros pasos para introducirte en el apasionado mundo de la meditación, un mundo con un camino de ida, pero sin retorno, una vez que empiezas trabajar la meditación, y ver sus beneficios, difícilmente volverás a hacer una vida sin tiempo dedicado a la meditación.

El maestro aparece cuando el alumno está preparado. Esta frase es mítica en el entorno de la meditación, pero eso sí, no te imagines a ese maestro como un gurú hindú con trapos y un punto rojo en la frente. Ese maestro que aparece cuando estás preparado, para que empieces a meditar, eres tu mismo que empiezas a escuchar esos mensajes que te llevan hacia una vida de calma y de sosiego.
Los primeros pasos en la meditación no son fáciles, lo normal es que nos vengan muchos pensamientos sobre pérdida de tiempo, y sobre la cantidad de cosas que podrías hacer en esos pocos minutos que estás dedicando a la meditación.
Para eso, lo mejor es buscar un sitio en el que estés cómodo y confortable, un sitio en casa, una esquina donde puedas sentarte y que no tengas mucho estímulo externo que te distraiga, incluso poca luz inicialmente.
Y tiene que ser sentado. Al principio es mejor sentado que tumbado, mucha gente empieza a meditar por las noches antes de dormir y en seguida entra en el sueño. Cuando estés más avanzado en la meditación esto puede tener muy buenos efectos durante el sueño, pero en estas fases iniciales lo único que consigues es relajarte para dormir, que ya es bastante en muchos casos. Por lo tanto, la mejor postura para empezar a meditar es sentado, y si te ves capacitado, cruzando las piernas, pero si no, con los pies apoyados en el suelo, y con la espalda recta es suficiente.
La columna si tiene que estar bien recta, la cabeza ligeramente inclinada hacia arriba, la boca cerrada y la lengua en el paladar. Los ojos cerrados para no distraerte con nada, y en esta postura con los ojos cerrados, llevar la mirada hacia arriba y el entrecejo.

Empieza a respirar, sentir la respiración, y controlarla es uno de los primeros pasos. Con la boca cerrada, siente cómo el aire entra y sal de la nariz y roza tu labio superior. Fijarte en este punto durante unas respiraciones tiene un gran efecto relajante. Sentirás como poco a poco la velocidad de la respiración va disminuyendo, y su intensidad también.
Para que la respiración sea pausada y puedas trabajar correctamente con ella para buscar un estado de calma es importante que no hayas comida nada antes, por lo menos 3 horas antes, así respiración y aparato digestivo no están centrados en las tareas de digestión, y si en la tarea de relajarse.
Una vez que llegues a ese momento en el que llevas unos minutos sentado, has superado las crisis de «qué hago aquí», «esto no sirve para nada» y «esto es para otros» y te has mantenido estable en la posición de sentado, has controlado la postura y has hecho un puñado de respiraciones, es el momento de introducir un mantra.
Esto de mantra suena muy hippie, pero tiene su importancia. El mantra te va a mantener en el estado de calma, y va a ayudar a que cuando se te vaya la cabeza a otros pensamientos, vuelvas a ese mantra para volver a centrarte en lo que estabas haciendo, que es nada.
El mantra no tiene por que ser en sánscrito, ni cosas así, pero si tiene que ser palabras que tengan un gran impacto en ti y en el universo . No es la palabra, es como vibra y resuena en tu interior, puede ser amor, perdón, gracias, generosidad, humildad, te amo, me amo, os amo…. Palabras con las que te sientas cómo y a gusto, incluso ese largo y profundo oooooommmmmmm!!!!.
Este mantra debes coordinarlo con la respiración, por ejemplo con la palabra amor, dices a al inspirar, y mor al expirar. la palabra om, dices om al inspirar y de nuevo om el expirar.
Con esto ya tienes un buen inicio para dedicar unos minutos a la meditación. El tiempo mínimo debe ser 5-7´, qué es esto en 24 horas que tiene el día? Y si juegas un poco con todo lo que hemos hecho, puedes estar cómodamente en poco tiempo en 30´al día.
Una vez que hayas terminado, sal de la meditación también con calma, no de forma brusca, da las gracias por el tiempo que te has dedicado, a ti y a todo tu entorno, porque lo que te va a aportar a ti la meditación, lo va a hacer a todo tu entorno y sigue con el día de otra manera.
Importante decir que todas las cosas que hay de meditaciones dirigidas y guiadas, son en la mayoría de los casos relajaciones, que esto es previo a la meditación, la meditación es el espacio que hay entre la relajación y el sueño, por lo tanto quedarse en la relajación es bueno, pero no llega a la meditación, la meditación es tiempo de estar parado y tiempo de silencio.
No te obsesiones, no lo hagas por obligación, hazlo por compromiso, como todo hay que entrenarlo hast que creas una actividad que forma parte de ti y de tu día a día, como asearte, lavarte los dientes o cualquier cosa rutinaria que hagas en el día a día.
Gracias por meditar
