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Luis Pablo García Coronado

la vida deportiva de un tipo "normal"

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cabeza

Llegó Ironman Lanzarote

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A poco menos de 48 horas, vuelvo dos años después a la Isla con la que soñé hace muchos años, cuando el ironman me parecía algo de auténticos hombres de hierro.

No es que haya cambiado mucho mi idea, me parece una prueba extrema, exagerada, en la que sobretodo te encuentras contigo mismo, en la que durante muchas horas tienes tiempo para pensar, reflexionar, y situarte en la vida.

Y no de una forma normal, en un estado de carencia de energía, de fatiga, de falta de azúcar en el cerebro, de falta de sales en tu cuerpo, y de agotamiento y dolor.

Pero, en el fondo, no deja de ser un día, que por voluntad propia, dedicamos al deporte, y esto, a los que nos gusta el deporte, es lo mejor que nos puede pasar, un día para ti, haciendo lo que más te gusta…. LO COMPRO!!!

Con respecto al último Ironman que hice en septiembre del año pasado, llego con más kilómetros en bici, y con más metros de natación, en mojado, por que en seco, sigo haciendo más que en mojado.

Aún así, no ha sido un entrenamiento al uso para un Ironman, eso si, desde enero, más de 1.000 kilómetros de running, que es lo que me pone a punto de momento.., acompañado de mucha natación en seco, y bici en estática…, pero correr, he corrido todo lo que he podido y lo más rápido posible.

Por tanto, siendo sincero, llego a Lanzarote, con un entrenamiento 40% físico, y 60% mental.

Estos porcentajes cambiarán el día de la carrera, en el que, aunque la prueba es 100% física, la cabeza funcionará a otro 100%, por lo que puedo decir, que ese día daré el 200% de mi, de lo físico, y lo no físico.

Estoy preparado, estoy descansado, y tengo muchas, pero que muchas ganas, he visualizado la carrera, he pensado cada parte del recorrido, que estoy seguro, que si la cabeza no me falla, saldrá todo siguiendo el plan establecido….

ya sabéis que mi objetivo, es hacer una maratón en un Ironman, a la 6ª irá la vencida….

Muchas gracias por acompañarme en otra nueva aventura.

Crónica maratón Valencia

No es un error… es más bien un deja vú, parece que ya he vivido esta situación, cuando en 2012 hice mi primera maratón en Valencia y 3 meses después hice la de Sevilla.

Y parece que 5 años después, como cíclica que es la vida, se repite la historia.

Después de Valencia, hace poco más de dos meses, en menos de 1 mes volveré a Sevilla, con muchas ganas de maratón de nuevo.

Pero no voy a hablar de Sevilla, por que creo que es el momento de hacer la crónica de la maratón de Valencia.

Como contaba ayer en el perfil de adidas runners Madrid, lo importante no fue conseguir el objetivo, la marca, lo importante fue el camino hasta llegar allí, un camino que no fue el plan de 5 semanas express, si no que fue un plan estratégico, medido y sin dejar espacio a la improvisación, y a la imaginación a nivel de consciencia.

El primero en estar convencido de que iba a ser posible lo que tenía pensado era yo, de hecho, cada vez que contaba la marca que quería hacer, la respuesta estándar que encontraba eran del tipo “sal a un ritmo más lento, y luego ya se verá…, quizá en Valencia no es el día…, si no lo consigues no pasa nada… y si se te van 5 o 10´ sigue siendo un marcón…” pero a mi me daba igual los comentarios, de hecho, me daba igual la marca, por que estaba tan centrado en el camino hasta llegar allí, y además sabía que Valencia no era el final del reto, si no que simplemente era una estación en el camino, y que estaba disfrutando tanto de los entrenamientos, y de la ilusión de tener un gran objetivo, que si salía o no bien la maratón, el resultado para mi iba a ser de satisfacción total.

Pero bueno, voy al grano…. crónica de ese día….

Nos despertamos con tiempo SIlvestre, Marcos y yo. Marcos y yo bajamos a tomar un café, Silvestre se quedó en la habitación.

Subimos, me vestí, y me dio tiempo a una meditación de unos 15´, donde terminé  con la visualización de la carrera, carrera que ya me había visto 5 veces mientras hacia rodillo en las semanas anteriores, pero la visualicé en un estado de meditación, y de conexión conmigo mismo, que la sensación era de plenitud total.

Me levanté después de meditar, puse Born to Run de Spingsteen a todo volumen en la habitación, y salimos de la habitación hacia la salida.

No había excusas, no había dolores, no había malas sensaciones, sabía que iba a ser un gran día, que iba a disfrutar de la carrera, Cuánto quieres hacer? 2:38´… esa era mi respuesta… esa era la marca que tenía marcada…

Empezó la carrera, estaba en un buen cajón, y mi objetivo era encontrar un buen grupo con quien pudiera viajar durante 42 km…

Empezamos fuertes, el primer kilómetro con mucha gente, buscando posiciones, esquivando gente, hasta que pasado el primer kilómetro, parece que se va haciendo un grupo interesante.Interesante si, pero veía que iba en ese punto en el que no podía ir mucho más, pero no quería ir ni una pizca menos.

Primera crisis en el kilómetro 7…, si es real, en el kilómetro 7 fueron los primeros pensamientos de “ni de coña aguanto este ritmo durante 42 kilómetros”

Pero desde ese momento, di paso a la cabeza, empecé a pensar…, voy forzado, un poco, pero voy bien, baja la ansiedad y la preocupación, y sube la alegría, el disfrutar de la carrera, la suerte de poder estar ahí, la suerte de haber podido preparar la carrera, no hay dolores, no hay nada que te impida seguir como estás, aguanta y sigue.

Y así fue, hasta que llegó la segunda crisis, más o menos en el kilómetro 15, donde me tomé un gel (el desayuno) de Victory que me dio mi amigo Rafa el día anterior. No suelo tomar geles, pero sabía que ese día tenía que llevarlo, y más energía que me podía dar ese gel, por quien me lo había dado, no me podía dar ningún otro…, cuando las cosas van con alegría y amo, dan más fuerza.

Y efectivamente, el gen me reactivó…

Pero siguieron las crisis…, todo esto mientras iba a un ritmo, realmente por encima de mis posibilidades…, prácticamente hasta el kilómetro 30, los ritmos iban por debajo del 3:40.

Y era el momento de empezar a sentir paz conmigo mismo. En estos momentos de gran sufrimiento empecé a repartir amor, a mis seres queridos, y a las personas que me han puesto piedras en el camino, por que necesitaba perdonar, para eliminar esas piedras, para poder seguir adelante, sin obstáculos.

Agradecimiento infinito a la gente nueva que a aparecido en mi vida, que me ha hecho cambiar la perspectiva con el que ver las cosas, toda esta paz, hizo que fuera perdiendo miedos, que estuviera tranquilo conmigo mismo, alcanzando un estado de satisfacción plena que me hacía volar.

Muchos pensamientos para mis hijos, siempre presentes en cada kilómetro…, de hecho, las primeras palabras que le dije a Marcos cuando crucé la meta fue “quiero hablar con mis hijos” aunque sabía que no era posible.

Y muchos pensamientos para esa gran persona, que llevaba un mes desaparecida en algún lugar del Mundo, pero que yo sabía que estaba ahí…

Los últimos 5 kilómetros fueron de un  gran dolor de piernas, pero sabía que si de respiración iba bien, el resto era dolor, y que podría soportarlo.

Gracias a la ayuda de Marcos, que me acompañó los últimos kilómetros tenía una referencia de ritmo y de tiempo.

Aún así, ni a falta de 500 metros, desconocía si iba a hacer o no la marca que tenía esperada…

Pero Valencia es especial, y su final es espectacular, cuando llegas a la ciudad de las artes y las ciencias, y corres sobre el agua, todo es diferente, y cuando veo en el crono que estoy en el tiempo, me empiezo a emocionar…, un poco más, por que ya llevaba unos kilómetros emocionado.

Y finalmente cruzo la meta, en el tiempo esperado, sabiendo que es superable, por su puesto, por que quiero seguir soñando y si dejo de soñar, es por que dejo de vivir.

Satisfecho, no, mucho más, alegre, feliz y lleno de paz, que más podía pedir, el tiempo, era simplemente una marca, aunque hubiera llegado dos horas después, nadie me quita la experiencia vivida durante los meses antes de esa maratón, maratón que hace un año fui incapaz de ir, por que era incapaz de mentalmente correr más de 5 kilómetros, y este 2017 venció la cabeza, no las piernas.YA ESTOY CURADO.

Esto acaba de empezar… quedan muchos episodios por delante, y el final, que será un punto y a parte, prometo que será espectacular, que hará que todos podáis creer como yo creo.

Felices todos!!

Crisis a fata de 18 días para el Ironman

Esta es la situación actual.

Este sábado tengo examen de oposición, y me estoy dando esta semana un atracón de estudio, lo que me está generando algo de ansiedad, que unido a otros temas laborales y demás, el nivel de ansiedad es de casi un notable, no un notable alto, pero si un buen notable, lejos del bien 😉

La anisedad se traduce en “no paro de comer” y sobretodo “no paro de comer guarrerías”. Llevo así cosa de 3 semanas, por lo que he podido engordar en estas 3 semanas un par de kilos o tres, la verdad es que ni me peso ni me quiero pesar. También estoy entrenando poco, por que me levanto aún más pronto de lo normal, entre las 3:30 y as 4:30 para aprovechar y estudiar, por lo que por las noches no voy a nadar, y sólo hago una sesión al día.

Debería estar en las semanas de entrenamiento más duro para el Ironman, pero la realidad es la siguiente:

– No toco la bici de carretera desde el Half de Guadalajara.

– No nado desde el Half de Guadalajara

– Estoy más gordo

– Casi no tengo tiempo para entrenar.

Pero tranquilos, si es que alguien se ha puesto nervioso. Estoy deseando hacer el Ironman, tengo muchas ganas de hacerlo, como siempre tendré que sustituir as carencias del mes y medio antes del Ironman con trabajo de cabeza, que es mi fuerte, por la gran cabeza que tengo en todos los sentidos, y además, a partir del sábado que haga la oposición, aunque no sea lo que corresponde voy a ver si me puedo poner al día en natación y ciclismo.

Vaaaamoooooossss

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