Medalla de Plata. Javier Gómez Noya, Londres 2012.

Esta es una de  las imágenes que más me ha gustado de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. En esta foto se demuestra claramente lo que es el espíritu del Olimpismo, por un lado la lucha por la victoria, por el oro, hasta el final, llevando al cuerpo hasta los límites fisiológicos, hasta los límites humanos, sabiendo que te estás jugando el reconocimiento, no sólo de tu país, si no de todo el mundo, ya que las Olimpiadas es el escaparate deportivo por excelencia, llegando hasta la extenuación, personas que viven durante 4 años pensando en este momento, y que no quieren que nada ni nadie se les interponga en su camino hacia el éxito, llegando a jugarse casi la vida en el intento.

Y lo más impresionante, es que una vez que cruzas la línea de meta, que tu cuerpo no aguanta más, que te arden las piernas, segundos antes apenas podías respirar, pensabas en si serás capaz de llegar a la meta en las condiciones en las que te encuentras, si es que eres capaz de pensar en algo más que no sea respirar para seguir repartiendo oxígeno por tu sufrido cuerpo, y una vez que cruzas esa línea de meta, desfalleces, te caes al suelo, no puedes dar un paso más, no puedes pensar, pero cuando empieza a llegar oxígeno a tu cerebro de nuevo, buscas a la persona que te ha llevado hasta este límite, buscas al que te ha ganado, al que casi acaba con tu vida, pero no para acabar con la suya ahora, si no para darle la enhorabuena, por la carrera que ha hecho, y por haber tenido el honor de compartir este sufrimiento, por que para alcanzar el cielo en la meta, tienes que estar casi tocándolo “entre la vida y la muerte” durante la carrera.

Esto es deporte, y esto son las olimpiadas. Enhorabuena a Javier Gómez Noya por el espectáculo que nos ofreciste

Anuncios