Y soy un ejemplo de que eso es verdad.

No por ganar hoy, que ha sido la primera vez en mi vida que gano una carrera, si no por cruzar la línea de meta como ganador con mi hijo en brazos.

Hoy será uno de esos días marcados en el calendario como un día muy muy especial.

Cuando me he levantado hoy, no me podía imaginar que a mediodía de hoy hubiera pasado todo lo que ha pasado.

Llegué a primera hora de la mañana, a las 9,30 a Rivas para ver la salida femenina y animar a mi hermana. Es el primer duatlón de la temporada, y todavía los cuerpos no acompañan, mi hermana no ha tenido hoy un buen día, pero se ha portado como una campeona, y además ella sabe y los que la conocemos también, que es una persona constante, y que lo que se la va a dar bien a ella va a ser la media distancia, aún así ha quedado en una más que respetable 24 posición.

Llegaba el turno de mi salida, a las 11,15, no salgo con la elite por un error en la inscripción, pero aún así no tengo grandes esperanzas de ganar, ya que cada vez hay más nivel en cualquier carrera a la que vayas, pero la cosa ha cambiado cuando he oído el pistoletazo de salida, me he encontrado bien, fuerte, descansado, y con ganas de darme la paliza, a los 100 metros, cuando he mirado atrás, ya iba sólo, pero en ningún momento he pensado, que ya se hubiera terminado todo, he seguido corriendo, a mi ritmo, cómodo, a tope, pero a mi tope, no como cuando corro con los élite que voy a su tope, llevaba 1 kilómetro y medio y he pasado por una zona donde estaba Celia, y mis amigos y familia, y he odio como me animaban, al ser un circuito de zig zag, veía que poco a poco seguía sacando distancia al grupo que tenía por detrás, he seguido a mi ritmo, y cómodo, terminando la primera vuelta bien, y sabiendo que podía controlar así lo que quedaba de carrera, he dado la segunda vuelta, disfrutando viendo y escuchando cómo me animaban mis sobrinos, mi hermana, mi cuñado, Javi el entrenador, Celia, pero aún así, en ningún momento me he visto ganador, he dicho, aún queda mucho.

He llegado a la primera transición sacando unos 100 metros al segundo clasificado, pero las transiciones no son lo mío, me han pasado dos personas, pero en seguida se ha quedado uno, y hemos ido un chico y yo todo el trayecto en bici, 4 vueltas a un circuito casi llano, bajada la primera mitad, y subida la segunda mitad de cada vuelta. 

En la primera vuelta he tenido unas sensaciones raras, algo de dolor de ciática, no sé, cosas raras, pero en cuanto he terminado la primera vuelta he empezado a encontrarme bien, yo creo que ha sido consecuencia del cambio de carrera a pie a bici.

En la segunda vuelta he tirado yo un poco más que mi compañero de escapada, y me ha dicho que iba fatal, que no podía más, cuando terminamos esta segunda vuelta hacemos un acuerdo verbal, le digo, tira tu en la bajada y yo te llevo en la subida, y así controlamos al grupo que viene detrás, le parece bien, y a mi también, muy buen tío, la verdad.

Llegamos a la segunda transición, y vuelvo a perder bastante tiempo, me saca unos 100 metros mi compañero de escapada, pero el tercero está lejos, me pongo a correr, y al poco Javi me anima diciéndome, va asfixiado, sigue así que le pasas, y en efecto, unos 200 metros más y ya estaba con él. 

Es cuando empiezo a pensar que se puede hacer mi realidad mi sueño. Dije a Celia antes de empezar la carrera “si por casualidad ves que se me está dando bien la carrera, ponte con Álvaro cerca de la meta para entrar con él”. Quedan poco más de un kilómetro y mi compañero de escapada se ha pegado a mi, pero giramos a la izquierda para empezar el tramo final, una bajada y un poco de subida, aprieto, y veo que revienta mi compañero, le saco en poco unos 30″, qué maravilla, voy a poder coger a mi hijo y entrar con él en la meta y ganando, no me lo puedo creer, veo la recta final, veo a bastante gente, a gente que quiero, pero no encuentro a Celia, a lo mejor el peque está dormido, pero al final, la veo, veo que Álvaro está por encima de la valla, que Celia lo sujeta, me voy a por él, ni miro atrás para saber que distancia saco al segundo, me da igual, en ese momento sólo pienso en que quiero entrar con mi hijo en la meta, le cojo, se ríe, no sabe lo que pasa, pero ten por seguro que tu padre te lo contará unas 1.000 veces, y entramos, sujeto la cinta de ganador, nunca he tocado una, tengo la cinta de ganador, sujeto a mi hijo, y viene Celia a darme un beso, es un sueño cumplido, sin duda!!

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Al final he ganado, que sensación tan bonita, mi primera victoria, me acuerdo de los que han confiado en mi, y me han creído, de los que saben que aún me queda mucho por mejorar, por que aún no he llegado a mi límite, me he encontrado bien, y he ganado, pero todavía quiero hacer muchas cosas.

Gracias a todos, y desde mañana a preparar la maratón de Sevilla del domingo que viene, por que lo que a mi se me da bien es la distancia larga.

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