A falta de 13 días para el día “d”, para la San Silvestre, hay que mantener la calma y escuchar al cuerpo.

El fin de semana fue complicado por la carrera en condiciones lamentables, pero peor fue la noche del lunes al martes, esas noches en las que sin saber por qué a las 2:30 de la mañana la cabeza empieza a funcionar y ya no puedo dormir más.

Pasaron las horas, y fue a eso de las 6:00 de la mañana cuando empecé a conciliar el suelo, justo cuando se despertaba Alvaro, menos mal que Celia me dejó dormir un rato.
En estos días el día, valga la redundania, no se hace excesivamente duro, metido en faena, con los jaleos y l estrés normal a penas tienes tiempo para darte cuenta de lo cansado que estás, es cuando llega la última hora del día cuando todo empieza a fallar, y el cansancio empieza a aparecer.

Ayer tocaba un día de entrenamiento tranquilo, de recuperación, pero que mejor recuperación que dormir, no quise forzar, no quise agotarme más y aprovechar y descansar, me fui pronto a la cama, y esta mañana nada de entrenar, entrenaré por la tarde y así doy tiempo al cuerpo a descansar Ahora más que nunca hay que escuchar lo que el cuerpo pide.

Vamooooossss, que queda poco, muy poco

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