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Qué gran día fue ayer, fue el resultado de muchos meses de trabajo, en el que no conseguí el reto que me había marcado, pero conseguí demostrarme a mi mismo otras muchas cosas.
Y lo más importante es que me he demostrado, a mis 35 años, que puedo ser constante y disciplinado, muchos han sido los motivos para en estos 3 últimos meses del año abandonarlo todo, y dedicarme a otra cosa, pero no he querido, me marqué un objetivo, y lucho por hacerlo lo mejor posible, y aunque no lo he conseguido el sabor de boca que tengo es maravilloso, y lo único que hago es pensar, si el sabor de esta derrota es maravilloso, cómo será el de la victoria…, tengo que conocerlo, así que como me dijo Nino, después de volver a tropezar, como muchas veces he tropezado en esta vida, me vuelvo a levantar, y lo bueno es que ayer me levanté de la derrota a las 20:35, nada más pasar por la meta de Vallecas, sabía que no lo había conseguido, pero de la misma manera sé que lo voy a conseguir.

Llegó la hora de la carrera, día espectacular, nada de ffrío, para lo que puede ser un 31 de diciembre a esas horas, nada de lluvia, y nada de viento, me encontraba bien, ninguna excusa de molestias físicas, así que tenía que hacerlo lo mejor posible. Nada más empezar a entrenar me crucé con Kawauchi, estos es flipante, había ido a ver el ambiente de las salidas de las populares, para entre otras cosas saludar a mi hermana Belén y mi cuñado, y que el pequeño Alvaro viera ese ambiente, y es impresionante, pero a mi me sigue gustando más hacer la interncional.

A las 20:00 en punto la salida, y casi mil personas a subir Concha Espina, tenía miedo a esta salida, pero la verdad es que fue el mejor kilómetro de toda la carrera, me encontré bien, vamos, todo lo bien que m puedo sentir haciendo este primer kilómetro a 3:15, en el segundo ya empecé a notar lo duro que iba a ser, segundo kilómetro a 3:06y hasta el kilómetro 5 por debajo de 3:20, contento por que estaba en el ritmo quería, pero me estaba notando a tope, y desde el 2, sin querer pensarlo sabía que en Vallecas iba a palmar, pero aún así quería seguir a tope.

En el kilómetro 3 una gran alegría, Celia me está esperando y me anima, la miro, sufriendo, qué poco me gusta que me vea sufrir tanto, pero me gusta que me anime, es una inyección de fuerza, que por desgracia me dura poco.

A partir del 6 noto que el ritmo baja y que el sufrimiento aumenta, madre mia, qué mal se pasa, y lo que voy a sufrir.

Llego a Vallecas y me encuentro con el muro del 8, aquí palmo y se van todas las opciones, hago este kilómetro en 4:30, he perdido más de un minuto, y el último kilómetro en 3:45, he perdido mucho tiempo, estos 3 últimos kilómetros han acabado con todas mis opciones.

A pocos metros de llegar al estadio, Alfonso, como el año pasado me anima, pero voy muerto, entro en el estadio, intentando ir lo más fuerte posible, no tengo fuerzas para nada, sólo para oír a Belén y Javier que me esperan en la grada, es increíble, parece que están ellos sólos por que les oigo perfectamente, qué emoción, joder, y no he conseguido el reto, pero da igual, lloro de la emoción, por que la vida es luchar, y tengo fuerzas, muchas fuerzas para seguir luchando.

Nada más coger el móvil un mensaje de Pablo (www.cruzarlameta.wordpress.com) que me emociona: “si apuntas a las estrellas llegarás a la luna, y tu lo has hecho, el mundo es para los valientes”. Esto no hace más que darme fuerzas para seguir luchando.

Mención fundamental para Víctor Rodríguez, el mejor compañero posible en estos más de 3 meses, gracias por tus entrenamientos, por tu ayuda, por reeducarme poco a poco, sabíamos que era muy difícil, pero me lo llegué a creer gracias a ti, pero esto no ha terminado, a partir de mañana plantearemos objetivos para 2014, y espero que Mara, que nacerá en los próximos días me vuelva a dar una inyección de fuerza como lo hizo Alvaro hace dos años y medio.

Feliz 2014.

VAaaaamooooooooooossssssss

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