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Alcanzar metas, lograr objetivos, disfrutar de la vida, esto es lo que justifica nuestra existencia.

Empiezo esta crónica por el final, por que finalmente pude alcanzar la meta, y eso que durante muchos, pero muchos momentos lo dude, y por qué? fui víctima de mi propia consciencia, os lo explico.

Este año 2015 para mi está siendo un año de grandes cambios, y de grandes emociones, por que he empezado a entender algunas cosas, cosas que desde muy pequeño me lo decía mi madre “eres un inconsciente…” y efectivamente, como siempre mi madre tiene razón, y este año he aprendido a vivir más en la inconsciencia que en la consciencia.

Los momentos de la salida son emocionantes, se huelen los nervios, se palpa la tensión, yo por suerte llegaba tranquilo, llevaba trabajándolo un año, y sabía lo que me iba a encontrar.

Empezó la natación, y nada más empezar me golpean con un pie mi super reloj water resistant y me paro a enganchármelo de nuevo, esto hace que desde la salida me encuentre sólo en el agua…, no pude seguir a los pros ni 20 metros, y aquí fue donde empecé a ser víctima de mi propia consciencia.

Nadaba sin sentido, sin hacer caso de las fases que había trabajado de la natación en seco, estaba agobiado, asfixiado, sabiendo que sólo había nadado 10 días en un año y estaba perdido, en el agua, y además el día que se publica en el mundo lo de la natación en seco…., no puede ser, llevo 200 metros y quiero abandonar…, qué ridículo. La emoción del ridículo y del no poder hacía que me hundiera, que no fuera capaz de nadar, estaba mareado y tenía arcadas, pero cómo puede ser?? no llevo ni 500 metros….

Finalmente fui capaz de volver a mi inconsciente, a mi natación en seco, a mi no pienses, nada, y empecé a nadar, empecé a sentir el agua, a mover los brazos, a fijarme en la respiración, me empezó a doler un hombro, pero sabía que era mentira, que ese dolor no existía, ya nada me iba a hacer parar, sabía que iba a nadar 3.800 metros y seguir con la carrera, y así fue, sin un gran tiempo, pero con fe en mis pensamientos.

Al terminar el agua, empezaba lo bueno, la bici, lo que me gusta… Qué recorrido tan precioso, qué maravilla, qué día espectacular!! Subir Canencia, Morcuera y Cotos en una carrera es una pasada…, me cantaban las posiciones, me llegaron a decir que iba el 19, pero me daba igual, quería disfrutar del día.

Todo estaba saliendo perfecto, era un gran día, y quería empezar a correr…

Es en este momento, cuando me adelanto al presente, cuando empiezo a vivir en un irreal futuro, y me olvido de real presente, cuando quedan 25 kilómetros a la transición para correr, cuando me vacío…, opr qué has pensado en el futuro, por qué te has visto corriendo, si aún tienes que pedalear, sigue construyendo tu presente que el futuro vendrá sólo…, pero la he cagado, víctima de nuevo de mi propia consciencia…., no domino la situación, me descompongo y llego a la t2 mareado, y con ganas de vomitar.

No corro, no puedo correr así ni 5 km, me paro en la carpa de la t2, bebo agua, me cuesta, tengo arcadas, bebo coca cola, me entra un poco, voy al baño, me vacío (literalmente) un poco más…, pero empiezo a correr…

Mi cabeza cambia rápidamente de objetivo…, sabéis a lo que iba a esta carrera, quería quedar entre los 10 primeros, y sé que puedo hacerlo (2016 estás a la vista) pero mi inconsciente piensa en Álvaro…, has quedado con él, aguanta, sufre, reza o medita, haz lo que quieras, canta, pero llega a la meta…

A partir de aquí tengo muy pocos recuerdos de 3 horas 40 minutos…,eso es mucho mucho tiempo, y mi cabeza recuerda destellos de esos minutos, sobretodo imágenes de animo, de apoyo de empuje, y yo sólo pienso en Álvaro!!

Lo de los últimos metros es un tatuaje emocional, algo que está grabado en el  universo, y que no se puede borrar, amigos, apoyo, busco a Álvaro y le encuentro, le abrazo (eso si que duró 3 horas 40 minutos y no la maratón) un abrazo eterno y nos ponemos a correr, como habíamos practicado el sábado.., y cruzamos la meta…., soy feliz, soy muy muy feliz, y sin darme cuenta veo que ha ganado el inconsciente al consciente de nuevo, por que la emoción que tengo es como si hubiera ganado la carrera, la emoción de imaginarme ganador es la emoción con la que entré en la meta.

Millones, millones y millones de gracias al apoyo de todo, uno, cada uno de vosotros que me habéis animado, amigos, conocidos y desconocidos, y a mi familia, Mamá, Papá, Hermanos…, me hicisteis llorar, y que decir, Celia, lo sé, te debo un beso, cogí a Álvaro sin pensar en nada más, el domingo 18 te lo doy!!!

La vida puede ser maravillosa (cita Andrés Montes)

Vaaaaaaamoooooooossssss

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