La vida toma diferentes estrategias para sacarnos de nuestra rutina, para cuando cada día hacemos lo mismo y de misma forma, nos avisa de unas formas o de otras de la necesidad de algún cambio.

Cada mañana nos levantamos, y pasan los días y las semanas sin que hagamos nada por que nuestra vida cambie y por conseguir encontrar nuestro propósito. De una forma más o menos sutil, algo superior a nosotros nos manda señales para un cambio, pero nuestro “despiste” en la vida o en la tierra, hace que no seamos capaces de interpretarlo.

Por eso, en muchas ocasiones el salto cuántico aparece en forma de accidente o enfermedad severa.

Un salto cuántico es la física cuántica aplicada en nuestro día a día. La física cuántica nos dice que vivimos en un mundo de infinitas posibilidades, pero que por desgracia, no lo aplicamos, o no lo usamos de forma correcta, todo lo contrario, hay momentos en la vida, años, en los que vivimos de forma tan parecida, que parece que el tiempo vuela, ya que cada día es igual al anterior.

Por eso, la física cuántica nos dice que si queremos que pasen cosas diferentes, tenemos que hacer cosas diferentes, al no dar el paso, al no meter pequeños cambios “kaizen” en nuestra vida, la propia vida toma el timón, y nos lleva a una necesidad de parar y reflecionar.

En la mayoría de las ocasiones, estos “stop” de la vida, van asociados a tratamientos de fisioterapia, por que son o accidentes o enfermedades.

Por eso, la labor de la fisioterapia, ya no sólo como agentes de recuperación, si no como orientadores de consciencia, es cada vez más importante, y con el tiempo está adquiriendo cada vez más valor.

Debemos saber que un tratamiento de fisioterapia, ya no es simplemente aplicar diferentes técnicas de fisioterapia, es entender procesos, es acompañar en estados, es interpretar emociones, sensaciones, y ayudar al paciente a entender todo este proceso.

Si no se aprovecha un salto cuántico, es un tren que pasa y no sabemos si va a volver a pasar, que traducido en vida de fisioterapia, son lesiones, dolores o enfermedades que no se aceptan, y que se enquistan en el tiempo.

La meditación es una herramienta complementaria en el tratamiento, aunque para mi es primordial, no trato a ningún paciente sin haber trabajado previo al tratamiento su estado meditativo, y así poder aplicar mejor el tratamiento.

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