Hoy he leído en facebook el siguiente comentario: “Según la Universidad de Gante hacer ejercicio físico acompañado con música hace que el esfuerzo percibido sea menor y facilita movimientos menos nocivos y más efectivos. No sin mi iPod!”, por lo que la práctica de ejercicio con música parecen buenos compañeros.

Pero otro tema diferente es cuando hablamos de entrenamiento. Si es verdad que si corres, haces estática, nadas, o haces el deporte que sea en el que puedas escuchar música, siempre va a hacer que sea más ameno.

Yo, por ejemplo, en los días que tengo que correr y hacer carrera continua lo utilizo, o cuando tengo que hacer estática un buen rato. En el agua no he conseguido hacerlo, aunque tengo el mp3, no me encuentro cómodo con él.

Pero es otra cosa cuando quieres hacer un entrenamiento de calidad. Estos días son cuando más te exprimes, cuando te intentas llevar al máximo, por que eso es el entrenamiento, preparar al cuerpo, para cuando en la competición llegue a ese estado, no sea algo nuevo para él, si no que tenga memoria y lo conozca. Por esta razón, creo que en estos días, la cabeza tiene que estar totalmente concentrada en el cuerpo, en cada estado, en cada apoyo, en cada sufrimiento, en cada esfuerzo y en cada dolor. Tienes que concentrarte, y la música es un estímulo que te desvía de la concentración, de esta forma llegarás menos a tus máximos, y por tanto avanzarás menos o más despacio en los entrenamientos.

En resumen, estoy de acuerdo, y me gusta entrenar con música, es motivador, incluso hay canciones que te sobre estimulan, pero en determinados días, hay días en los que tienes que disfrutar del entrenamiento, disfrutar del sufrimiento que te provoca, sin despistes, sin música, él y tu sólos.

 

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