Tres metros, lo sumo que veía era los tres metros que tenía por delante…

Esto es lo que dice Murakami en su libro, habla de cuando corre una maratón, llega un momento en el que el sufrimiento es tal, que no es capaz de ver más que esos tres metros que tiene por delante.

Esto nos ha pasado a todos compitiendo, llegas a la extenuación, y a veces no eres capaz de ver esos tres metros, y también nos pasa en la vida real, cuando estamos rodeados de problemas, preocupaciones, estrés, nuestra visión se hace corto placista y perdemos la referencia de global y visión a largo plazo.

Ayer estuve trabajando en esto, estuve entrenando durante una hora en la estática, en el gimnasio, están haciendo obras, y ahora la bici está empotrada contra una pared, os imagináis lo que es entrenar durante una hora mirando a una pared? Pues si, a punto de volverte loco, cuando estaba terminando, que coincidió con el momento de máximo esfuerzo, empecé a trabajar lo que he denominado “meditación activa deportiva”, empecé a trabajar con mi respiración, cerré los ojos, y empecé a sentir mi respiración, y empecé a percibir cada parte de mi cuerpo, empezando por las manos, hasta llegar al tronco, y luego sentir mi espalda, las piernas, el sufrimiento de estas, los dolores que tenía en cada parte de las piernas del esfuerzo, en los pies…, y sin darme cuenta se fue diluyendo la sensación de fatiga y de agobio por verme acorralado por una pared.

Yo creo que terminé el entrenamiento mejor de lo que esperaba, y es una práctica que repetiré, y que se puede hacer en cualquier entrenamiento, para intentar ver más allá de los tres metros que dice Murakami.

Hago referencia a estos tres metros, por que también es el nombre de un proyecto nuevo deportivo en el que estoy involucrado, y que os iré contando a lo largo de febrero.

Buen día a todos

Vaaaaaamoooooooossssssss 

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