Ayer fue el primer día de ayuno. Durante todo el día tomé 3 cafés, 4 plátanos, 3 manzanas, 1 pera y 1 kiwi, y bebí más agua de lo normal.

La verdad es que el día fue bastante normal, no tuve hambre en todo el día, en algún rato lo pude tener, y lo solucioné tomando la fruta, y desde luego no pasé más hambre que un día normal.

Por la tarde/noche fui a entrenar, hice 50´ de carrera continua suave, 12 kilómetros, y me encontré bien.

No estuve cansado en todo el día, ni tuve ninguna sensación de vacío, hoy de momento me encuentro normal, bien, descansado, y ya puestos a flipar un poco, un dolorcillo con el que llevaba varios días en la rodilla derecha, en la mala, se me ha quitado, jeje.

Mis reflexiones tras este primer día, haré otro la semana que viene y así sucesivamente, es que no es difícil, ni es una locura. Es mucho más difícil hacer una dieta a largo plazo, y el objetivo es diferente.
Cuando haces una dieta, sabes que vas a pasar días o semanas cortándote con la alimentación, y a nivel de cabeza es más difícl que saber que es sólo un día.

La dieta es para perder peso, el ayuno de un día es para limpiar el hígado, y descongestionarlo poco a poco.

El entrenamiento fue normal, en ningún momento me mandé pensamientos pesimistas de…., “llevas todo el día sin comer…” ni nada parecido, entrené normal y punto, y me encontré bien.

Lo que he notado hoy, es que me encuentro bien, y me motiva a intentar cuidar la alimentación, algo que cada vez meo más importante, no sólo para el deporte ni mucho menos, si no para evitar enfermedades y lesiones.

Esta tarde toca paliza, a ver cómo responde el cuerpo.

Vaaaamoooooossssss

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