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Estamos en un momento increíble en la vida, con la posibilidad de tener toda la información que queramos a nuestro alcance, pero ha llegado una nueva era, la de la selección de la información que queremos recibir.

Hace ya un tiempo, que decidí dejar de ver las noticias en la tele, y me he sorprendido por que este fin de semana viendo una charla, veo que hay prescriptores de motivación que lo empiezan a recomendar. Esto no quiere decir que esté desinformado, de hecho, lo primero que hago  al amanecer bien prontito es descargarme la prensa del día, pero ahora no hago el análisis que de ella hacía hace tiempo, simplemente paso las páginas, viendo lo que pasó ayer, y lo que pasará hoy, pero sin juzgarlo, y sin que me altere emocionalmente, por que el 99.9% de las cosa que dice la prensa, no tienen por que alterarme mi día a día laboral, familiar ni de ocio.

Y por este motivo no veo las noticias, selecciono bien lo que me llega de las RRSS, y aquello que es nocivo, que no me aporta, o que me podría alterar, lo desecho, y procuro que mi vida esté más en equilibrio, y creo que lo está, por mucho que se piense que estoy perdiendo la cabeza 😉

Y este trabajo de selección de información, es el gran trabajo que tenemos que hacer con las nuevas generaciones. Ellos van a tener aún más acceso a la información, y su éxito hacia la felicidad (no laboral), dependerá de cómo manejen, y como les altere o no, toda la información que reciben.

Así que ese es mi consejo, a seleccionar la información que nos llega, quedarnos  con las buenas cosas, y desechar las malas, y si esto no te gusta, me desechas 😉

vaaaaamoooooosssssssss

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