Cuando vi por primera vez la película “En el nombre del Padre”, de todas las cosas tremendas de esa película, lo que más me llamo la atención es como el padre, describe el tiempo cuando esta en la cárcel. Decía algo así como que pasaba las horas mirando como caían las gotas de un grifo, y cada segundo se hacía interminable, pero de repente mirabas hacia atrás y había pasado 1 año.

Seguro que sabéis de lo que estoy hablando, como momentos parece que se hacen eternos, pero sin darte cuenta llevas años trabajando y haciendo lo mismo.

Vamos a trasladar esto al deporte, y me gusta como Guillaum Martín, ciclista, lo define durante el Tour, diciendo que hay minutos que parecen horas y horas que parecen minutos.

Esto es lo que se define como duración, que es la diferencia entre el tiempo consciente y el tiempo que indica el reloj.

Seguro que hay momentos en alguna carrera, en alguna prueba, donde estás tocado, y cada paso se te hace eterno, cada minuto es un Mundo, y piensas que aún te queda una eternidad, pero mientras estás pensando esto, los pasos van pasando, se van sucediendo, y el tiempo va pasando, por que eso es una realidad, de una forma u otra, eso que no existe, va pasando, o por lo menos nos da esa sensación, y de repente te pones de nuevo en el presente, y ves que ya está llegando al final de la prueba.

Bonito concepto el de duración, que hace que el tiempo sea realmente relativo.

A ver si tu siguiente maratón, o tu siguiente Ironman, a parte el tiempo de reloj, que la duración sea la que deseas…., habrá que empezar a medir en “se me ha hecho corto” o se me ha hecho eterno”

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