Un día inolvidable, unos meses inolvidables hasta que hemos cruzado la meta, y hablo en plural por que esta historia no tendría sentido sin mencionar a Nino Redruello y Angel Salinas. Sólo nosotros tres sabemos lo que nos ha costado conseguir esta meta. En los pocos meses que llevamos practicando este hobby, por decir algo, hemos pasado de la distancia sprint con 750 metros nadando, 20 km en bici y 5 km corriendo, al half de Málaga con 1.900 metros nadando, 90 kilómetros en bici y 21 km corriendo, a la distancia Ironman, que es la prueba por excelencia del triatlón, sólo 4 meses después, con 3.800 metros nadando, 185 km en bici y 42,195 km corriendo, ni un metro más, ni un metro menos, estamos locos, si, bastante, pero esto no acaba más que comenzar, por que ahora que hemos llegado hasta aquí nadie nos va a sacar de esta locura por las buenas.

Muchas personas nos recuerdan nuestra locura día a día, diciendo, “pero para qué hacéis eso….” “por qué lo hacéis….” “es imposible que terminéis, en un mismo año no se puede estrenar en la distancia half y en la ironman…” pero la que más me gusta es la de “pero vives de eso o qué….” y esta es la que más me gusta, por que me sale una respuesta del alma…NO VIVO DE ESTO, PERO HACE QUE ME SIENTA MUY MUY VIVO.

Ahora si que voy con el resumen, intentando ser lo más breve posible.

Llegamos a Vitoria el sábado por la mañana, Celia, Rocío, Nacho, Julia y yo, allí ya estaban mis padres, mi hermana Belén con Javier y los peques, Nino con Paloma, Salinas con Laura, y los padres de Salinas, faltaba mi hermano pero le tuve presente todo el fin de semana.
Pasamos lo que quedaba del sábado llevando las cosas a las transiciones, lo de la bici en el lago de Landa para la salida, y las cosas de correr en Vitoria.

Terminamos tarde, con el tiempo justo para comer, dar una vuelta por Vitoria, preciosa ciudad, y despedirnos de todos para irnos a cenar y dormir que lo que nos esperaba al día siguiente iba a ser impresionante.

A las 4:50 me llamaron de la recepción del hotel, y a las 5:00 y poco ya estábamos Nino, Salinas y yo, con otros triatletas al lado, desayunando para hacer el ironman.

La organización muy bien, a las 6:00 pasó a buscarnos un autobús que nos llevó a la salida, y llegamos una hora y algo antes de la salida. Nos preparamos y antes de que nos diésemos cuenta estábamos en la cámara de salida.
Hasta ese momento no vi a nadie de los míos, pensé que no les iba a dar tiempo a llegar eran las 8:00 y seguro que había jaleo para llegar hasta el lago, pero de repente cuando iba hacia el lago para salir vi a mi padre, a mi hermana, a mi madre, cuñado, sobrinos y a Celia, se me cortó la respiración, creía que no iba a ser capaz de meterme en el agua, tenía ganas de llorar, la que había liado con lo del Ironman y ahí estaban todos los míos dándome todo su apoyo…., esto sólo puede salir bien.

Con la fuerza que me dieron los míos y el bocinazo empezó la carrera, lo primero el agua, nadar con calma, y así hice, m parecía increíble que pudiera estar nadando con calma 3.800 metros cuando hace un año nadaba 500 metros y pensaba que estaba cruzando el estrecho de Gibraltar. Seguía nadando y cada vez me encontraba mejor, más cómodo, podía tirarme así toda la mañana. A pesar de los golpes, puñetazos, patadas y la salida, la parte de agua salió bien.

Salí del agua y enseguida vi a todos que estaban animándonos. Fui a la transición, me puse en pelotas para poder ponerme el maillot y el cullotte y a empezar el sector bici, 180 kilómetros con sorpresa.

Los primeros 30 kilómetros muy bien, quería hacer una media de 36 km/h y tenía buena pinta, pero de repente giro para tirar hacia Vitoria y aparece un viento que no me esperaba, que locura, casi 20 kilómetros con viento de cara que convierte este sector llano en un minipuerto. La meia baja, va a ser imposible hacer 36 de media, estoy en casi 34. Paso por la primera vuelta y veo a toda la familia y amigos saludando me dan fuerza y a por la segunda vuelta. La segunda muy parecida a la primera, pero a partir del kilómetro 110 empiezo a encontrarme vacío de fuerza, el aire no me lo esperaba y me ha machacado, eso y que 180 kilómetros son muchos kilómetros. Del 110 al 160 es un sufrimiento que hace que se me pase por la cabeza varias veces el abandonar. No tengo fuerza en las piernas y pensar que cuando me baje tengo que hacer una maratón…, pes qué os voy a decir….
Llega el kilómetro 150 aprox y de nuevo el viento, voy viendo el cuentakilómetros deseando que llegue el 180 para bajarme de la bici, a partir del 160 no sé por qué me empiezo a recuperar, he sabido sufrir, he ido revolucionado de pedaleo y me he podido recuperar un poco, paso por el 180, y veo que no estoy en Vitora, veo que regalan kilómetros, estupendo, cuando vas justo que te den 5 kilómetros de regalo no mola mucho, pero entre que lo pienso y lo dejo de pensar se hace el kilómetro 185 y llego a la transición. Me cogen la bici y otra vez en pelotas…

Me visto de runner y veo que las piernas me responden, y que el tendón no me duele. Ahora todo son dudas, qué pasará en la maratón, llevo un mes sin correr por la lesión, sólo he corrido dos días en las últimas dos semanas y puede pasar cualquier cosa, pero ver nuevamente a los míos dándome todo su apoyo me anima, veo a Celia y m tiro a ella a darla un beso, un beso de alegría por que hace una hora estaba pensando en abandonar y en ese momento tenía fuerzas de nuevo para ponerme a correr.
Ahora toca 4 vueltas a un circuito de 10,5 km, pero se que con cada vuelta voy a pasar por la meta y voy a ver a mi familia y amigos.
Las dos primeras vueltas bien, trotando y parando en cada avituallamiento para beber. Al terminar la segunda vuelta me despido de mis padres que se vuelven a Madrid, que ilusión que hayan estado conmigo, no saben la fuerza que me han dado.
Sólo quedan dos vueltas, la tercera se me hace durísima, la peor de todas con malestar de estómago y ganas de vomitar, he bebido muy rápido y ahora bebo a sorbitos despacio. Me cruzo con Salinas y Nino, nos damos ánimos, esto es una locura, pero ahora me van a tener que dar un tiro para que no termine.
Llego al final de la tercera vuelta y digo a Celia que no sé lo que tardaré, pero que termino. La última vuelta es en la que mejor me encuentro, me acompaña a ratos Pop que ha venido a ver a Nino, me vuelvo a cruzar con Salinas y Nino, vamos, que esto ya está, Pop me acompaña en la bici hasta que queda un kilómetro y dedico ese kilómetro a todos los míos, a los que me habéis acompañado en este viaje, a mi peque que hoy es su cumple a mi hermana, hermano, cuñados, papá y mamá, amigos, a todos, …y a Celia, que a sufrido conmigo su parte, y que está embarazada de una princesita, y que estoy seguro que a partir de ahora nuestra suerte va a cambiar a mejor, por que nos lo merecemos.

Paso la meta dando en la misma línea de meta un beso a Celia, he llegado, he cruzado la meta, soy Finisher Ironman, no es cualquier cosa, es una pasada.
Me quedo en la meta esperando a los otros dos héroes a Nino, que se casa en dos semana y a Salinas, al que le decía el día anterior que si alguien se merecía ser finisher era él, por que sólo nosotros sabemos lo duro que ha sido cruzar la meta.

Estamos los 3 en la meta, bueno, más bien en el hospital de campaña, pero estamos bien, felices y con una gran experiencia vivida en nuestros cuerpos.

Ahora ya listo para volver a entrenar, con ganas de afrontar más retos y de seguir escribiendo en este blog.

MUCHAS GRACIAS A TODOS, CADA METRO RECORRIDO ES VUESTRO.

Anuncios