Cuando el año pasado, el 12 de enero de 2012, estaba a punto de entrar en el quirófano, tenía claro que quería volver a hacer deporte, ese era el objetivo, poder salir a trotar un poco, sin tener luego durante una semana la rodilla hinchada, volver a hacer algo de spinning…, esas cositas sencillas.

El tema fue cuando a los dos meses de la operación empecé anotar que mi rodilla era otra, empecé a sentir que tenía la rodilla bien, que no tenía sensación de rodilla durante todo el día, eso es mucho, no tener dolor es bueno, y no tener sensación de una articulación es que estás curado. Empecé a notar esto desde los pocos días de operarme, pero cuando a los 2 meses y medio salí a trotar, noté que me cambiaba el mundo, quería volver a hecr deporte, y quería volver a hacer cosas chulas.

Empecé a pensar en duatlones, me operé en enero, en marzo empecé a trotar, y en abril hice un duatlón sprint. Las sensaciones de volver a verme enciuma de una bici, y de correr fueron alucinantes. Sabía que quería hacer cada vez más cosas.

Desde ese momento ha sido todo un no parar, triatlones, sprint, olímpicos, medias maratones, maratones, Half Ironman, Ironman, ahora 10km…, y la verdad, no sé en qué momento pasé de hacer deporte, ha entrenar.

Y creo que la mayoría entenderéis que son cosas diferenetes, posiblemente lo que diferencia más una cosa de la otra, sea el objetivo, o el fin, o el RETO.

Si te marcas un reto grande, o importante para ti, chic@, no estás haciendo deporte, has empezado a entrenar.

El miedo que me da, es que  cada vez estoy disfrutando más, cada vez me lo paso mejor, cada vez “sufro con más alegría en los entrenamientos” y cada vezx quiero más.

Entrenamiento, bienvenido a mi vida!

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